Pecados, Crímenes y Expiación

Mis queridos hermanos y hermanas, estoy agradecido por esta oportunidad de hablar a los hombres y mujeres que han sido llamados para enseñar el evangelio de Jesucristo a los jóvenes en nuestras escuelas secundarias, colegios y universidades. La suya es una responsabilidad sagrada. Ustedes son los guardianes de la verdad y los beneficiarios de la confianza de sus estudiantes. Ellos los ven a ustedes como las personas encargadas de llevarles un plan de estudios sagrado. Su tarea es santa y su rendimiento es, por tanto, objeto de grandes expectativas. Sus enseñanzas son, potencialmente, las más importantes que sus estudiantes recibirán. Todos los que hemos sido llamados o asignados como profesores de religión tenemos la seria y sagrada responsabilidad de tratar de ser nosotros mismos y de hacer nuestro desempeño digno del gran mensaje que tenemos. Que Dios nos bendiga al esforzamos por hacerlo! 
Después de que Enós clamó al Señor en poderosa oración todo el día y toda la noche, una voz vino a él diciendo: “Enós, tus pecados te son perdonados, y serás bendecido” (Enos 1:5). Sabiendo que Dios no puede mentir, Enós entendió que su culpabilidad fue borrada. Entonces, hace la pregunta que provee el texto de mis observaciones: “Señor, ¿cómo se lleva esto a efecto?” (v. 7). 
Se lleva a cabo a causa de la expiación y su fe en el Redentor que ha pagado el precio (ver v. 8). Por una expiación que es milagrosa y va más allá de nuestra comprensión, el sacrificio vicario del Cordero sin mancha que satisface la justicia de Dios. De esta manera, recibimos la misericordia de Dios. 
Pero, ¿qué es la justicia? Y ¿que es la misericordia? Y ¿cómo se relacionan entre sí? Estos conceptos son fundamentales para el Evangelio de Jesucristo. Son a veces malentendidos porque se confunden fácilmente al compararlos con los conceptos que entendemos en nuestra mortal preocupación de lo que llamamos la ley penal. De hecho, nuestras ideas sobre la justicia y la misericordia y las leyes de Dios son a veces confusas por lo que sabemos acerca de la justicia penal según lo especificado por las leyes del hombre. 
Los jóvenes que ustedes enseñan son susceptibles a estos malentendidos. Por lo tanto, he optado por hablar de la justicia y la misericordia y la expiación, y sobre el arrepentimiento, confesión, y el sufrimiento. Voy a comparar y contrastar cómo se relacionan estas realidades con el contenido y la aplicación de las leyes de Dios y las leyes del hombre. Espero que les ayuden a comprender a sus alumnos estos importantes temas y aplicarlos en sus propias vidas.

Descarga parte unica

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada